¿Cómo escoger la mascota ideal para mi familia?

El perro es un animal de manada. Por lo tanto, en su grupo, tiende a formar relaciones jerárquicas. Al incorporarse a nuestra familia, nos verá como su manada y desde que se incorpora al grupo familiar debe aprender que está en el último escalón y que debe obedecer y respetar a todos, incluso a la guagua de la casa.

Para crear este comportamiento, debemos educarlo desde pequeño e invertir en su crianza y sociabilización. Esto se debe realizar especialmente entre los 2 y 6 meses. Debe aprender a tener contacto con otras personas de distinta edad, y otros animales, por ejemplo al sacarlos de paseo a una plaza.

Los perros y gatos no agreden si no se sienten agredidos. Sin embargo, si bien debemos educar a los niños para que respeten a los animales y no los ataquen, ante cualquier reacción agresiva del animal hay que retarlo con una voz firme y tajante. El animal, por el tono, entenderá que no debe volver a agredir a personas de la familia. Remecerlo, como lo hacen las madres a los cachorros para retarlos, también puede ser útil para apartarlo de conductas perjudiciales.

Los animales también sienten celos. Si llega un recién nacido al hogar, puede que el perro o gato sienta en peligro su territorio, y por su rasgo de territorialidad se ponga agresivo. En este caso, no hay que hacer que se sienta desplazado y se debe seguir prestándole atención y afecto.

Tener una mascota en el hogar trae varios beneficios para los niños. Desarrolla su capacidad de empatía, pues toman conciencia que no son los únicos habitantes del planeta, sino que hay otras especies que también tienen necesidades y pueden verse beneficiadas o perjudicadas por su trato. Los niños comienzan a darse cuenta que un mal trato provoca dolor y a comprender que no deben hacerlo. Es así como vemos que muchas veces los niños se convierten en los primeros defensores de los animales, lo que encamina hacia una buena relación con otras especies y la naturaleza a futuro.

El contacto con mascotas también les permite desarrollar su expresión de afecto. A través de las caricias, fortalecen su capacidad de demostrar afecto en su niñez y más tarde como adultos.

Otro aspecto relevante es que adoptar una mascota desarrolla la responsabilidad, pues dependiendo de su edad, el niño comienza a asumir tareas para la buena mantención del animal. Si es un niño muy pequeño, la mamá le puede avisar que es hora de alimentar al animal y hacer que el niño ponga el plato. Si es mayor, los padres pueden dar al niño la responsabilidad de alimentar a la mascota cada cierta hora, darle agua fresca, cepillarlo y jugar.

Otro aspecto fundamental es que contar con una mascota permite a los padres apartar a sus hijos del sedentarismo que representa ver televisión o jugar juegos de video largas horas durante el día. Tener una mascota incita al niño a jugar con ella, correr, tener actividad y estar en contacto con la naturaleza, lo que además redundará en que sea menos obeso. Según algunos estudios, los niños con perro tienen 50% menos de posibilidades de ser obesos o de tener sobrepeso comparados con aquellos que no tienen a un perro en casa (U. de Deakin en Australia).

En cuanto a razas de perros, para la elección de una mascota hay que considerar varios factores: nuestro objetivo; temperamento de la raza que relaciona el grado de entrenabilidad; reactividad y agresividad de ésta; edad de los niños y espacio que habitamos.

Una tenencia responsable parte por considerar que cuando adoptemos un perro o gato debemos proyectar nuestra vida por los próximos 15 años con el animal. En este sentido, en cuanto a responsabilidad es muy importante el ejemplo que den los padres. No se trata de abandonar a la mascota cuando deje de ser un simpático cachorro que hace reír a los niños; tampoco dejarlo en casa abandonado durante vacaciones sin que quede a cargo de una persona responsable. Cuando adoptamos una mascota, debemos proyectar nuestra vida con ellos.

El temperamento de un perro es en un 20 por ciento genético y en un 80 por ciento está influido por el factor ambiental. Hay perros con temperamentos más irritables o agresivos. Si tenemos niños, debemos considerar la reactividad de la raza a adoptar, es decir, si reacciona inmediatamente ante un estímulo o no, pues aunque enseñemos a nuestros niños que deben respetar al animal, es habitual que se suban en su lomo, le den manotazos o le tiren la cola. Entre razas de perros con baja reactividad, o sea, que pueden tolerar más este tipo de agresiones infantiles, están el Labrador, Bóxer y el Golden Retriever. En cambio, hay otras razas con temperamento más irritable, como Poodle, Cocker Spaniel, Pekinés y Yorkshire.

También hay que considerar la entrenabilidad de la raza, lo que significa qué tan educable es y cómo responderá a los estímulos de juego, como correr tras una pelota. Todos los perros son juguetones de cachorros, pero algunos conservan ese carácter al crecer y estarán más dispuestos a seguir a los niños en sus juegos. Entre las razas menos reactivas y más entrenables, o sea que responderán a los juegos, nuevamente están Labrador, Bóxer y el Golden Retriever. En cambio, otras razas con baja reactividad, como Buldog Inglés, son menos entrenables y más apropiadas para personas sedentarias.

Tampoco hay que considerar sólo la reactividad, sino también la agresividad, es decir, la capacidad de hacer daño con una posible respuesta. Nuevamente aquí llevan la delantera el Labrador, Boxer y el Golden Retriever por su baja agresión. En cambio, hay razas con baja reactividad o menos ansiosas como Pastor Alemán, Akita, Doberman, Rottweiler y Pitbull, pero que cuando reaccionan son muy agresivas.

Para concluir, entre las razas más tranquilas, y tal vez más apropiadas para hogares con personas adultos está el Pekinés, que puede estar todo el día echado en un sofá.

Sin embargo, aquí pasamos a otro aspecto importante: el espacio con que contamos. Un Labrador si bien es muy apropiado y amigable para niños, no es conveniente para departamento, dadas las dimensiones del animal. El labrador es más aconsejable para casa. En casa con patio o jardín puede habitar cualquier raza. Pero si consideramos dimensiones del animal y su temperamento más tranquilo, para departamentos son aconsejables el Pekinés y Maltés, aunque siempre es necesario sacarlos a pasear, pues cualquier animal puede sufrir estrés por el encierro.

Los gatos, si bien son una buena alternativa en lugares pequeños o si hay poco tiempo para atenderlos dada su mayor autonomía, son mejores para niños de más de 10 años, pues pueden ser más ariscos y rasguñar. Se recomienda adoptarlos desde pequeños, alrededor de 5 semanas, pues mientras más temprano tenga contacto humano, más dócil será a futuro.

Para mayor información de razas:

http://www.mascotasonline.cl/perros-razas.html